El proyecto que impulsa la inclusión de la mujer en la construcción.

Ella Construye

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1 de septiembre de 2022

Objetivo: más mujeres albañilas, pintoras, electricistas…

El sector de la construcción está muy asociado a los hombres. Sigue siendo raro ver a una mujer en una obra y más raro aún es encontrarse con una albañila o una pintora. Laura Baquero es arquitecta y fundadora de Ella Construye, una iniciativa que trata de introducir a la mujer en los oficios clásicos de la construcción a través de la formación.

 

Patricia Ávila

Aunque las mujeres se están abriendo paso poco a poco en la construcción, todavía es un sector muy dominado por hombres. “Hoy en día sí es común encontrar a mujeres en cargos técnicos, pero lo que no es nada común es encontrar a mujeres en los oficios”, explica Laura Baquero, arquitecta y fundadora de Ella Construye, un proyecto de formación para la integración laboral de la mujer en la obra.

 

Laura confiesa que estudió arquitectura porque la casa en la que vivió con sus padres la hizo una mujer que era arquitecta y se convirtió en un referente para ella: “A mí me parece que tener referentes te abre el camino a posibilidades que quizás no te planteabas y es cierto que antes no había casi mujeres en carreras técnicas”.

 

Terminó sus estudios en plena crisis del ladrillo, en 2009, y decidió hacer prácticas en Brasil. Allí vivió durante unos meses las dificultades de una profesión muy enfocada a un mundo de hombres. “Acababa de salir de la carrera, era muy joven y en los meses que estuve casi no conocí a mujeres en las obras”, recuerda.

En 2010 volvió a España, tuvo que adaptarse a la falta de vacantes en las empresas y se lanzó a trabajar en sus propios proyectos. Pero tampoco fue fácil. “Al principio notaba que me veían como una chica. Era muy joven y tenía que dar explicaciones. Notaba la extrañeza que sentían al ver a una mujer en una obra y se notaba la falta de autoridad, pero a medida que han pasado los años, la presencia de mujeres arquitectas, técnicas, administrativas… se ha ido normalizando y ahora ya es frecuente”, cuenta Laura.

 

La palabra albañila existe, está en el diccionario. 

 

Para Laura había sido muy normal ser la única mujer en la obra. Hasta que se encuentra con algo que no había visto nunca: una albañila. Y su percepción del sector cambia para siempre. “María era una albañila oficiala de primera con treinta años de experiencia. Yo nunca había visto no a una mujer, sino a una persona que trabajase tan bien como lo hacía ella en una obra. Sabía y controlaba muchísimo de materiales y herramientas, era pura dedicación y cariño al trabajo”, explica con emoción.

 

Pero costaba llamarla por su profesión. Tal y como recuerda la propia Laura: “Para algunos María nunca era la albañila, era la señora esa que trabaja ahí. Pero si no somos capaces de usar la palabra albañila o yesera es muy difícil que haya yeseras o albañilas. El lenguaje inclusivo es fundamental”. Conocer a María fue todo un aprendizaje para la arquitecta: “Viví muchas experiencias y anécdotas porque al principio fue extraño hasta para mí ver a una mujer trabajando en una obra, pero a la vez fue una inspiración”.

 

Laura Baquero. Pepo Jiménez.

 

Esta coincidencia provocó un antes y un después en la carrera profesional de Laura. Gracias a María encuentra la motivación y el apoyo  para fomentar la integración de la mujer en los oficios clásicos de la construcción. Crea su proyecto y comienza a trabajar con la albañila y con otras mujeres. Pero se da cuenta de la dificultad que suponía conseguir un equipo integrado al 100% por mujeres. “Intentaba que siempre hubiera alguna mujer en la obra pero costaba mucho. Y fue entonces cuando pensé que lo mejor era darles el conocimiento”, explica Laura. Desde ese momento y a través de Ella Construye, organiza talleres para formar a mujeres en la construcción. Hoy en día es el objetivo principal de esta iniciativa y han pasado más de 80 alumnas por los cursos.

 

“Cuestión de maña y no de fuerza”. 

 

Todavía cuesta imaginar a una mujer montada en una grúa, poniendo ladrillos o cavando una zanja, por ejemplo. Resulta casi imposible encontrar rostros femeninos en albañilería, fontanería… Son oficios muy asociados a la fuerza y por tanto a los hombres. Y es verdad, hay ciertas tareas que requieren fuerza pero hay otras muchas que se basan en la maña y hay muchas mujeres que tienen más fuerza que los hombres. “Además, hacer cemento, por ejemplo, parece algo que solo pueden hacer unos cuantos elegidos y sin embargo no es mucho más difícil que hacer una masa de pan o un pastel”, explica Laura.

 

"Es necesario crear referentes femeninos en los oficios de la construcción".

Laura Baquero, Ella Construye

Algunos datos

Sólo el 0,8 % de los oficios los ocupan mujeres.

 









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