Los más de mil hijos de Ángeles Pérez Guerrero.

Asociación Pro Recuperación de Marginados (APROMAR).

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8 de noviembre de 2021

Acompañamiento y cariño para internos que no tienen a dónde ir.

Tiene 80 años. A los 18 empezó a hacer voluntariado y poco después comenzó a visitar cárceles. De ahí surgió Apromar, Asociación Pro Recuperación de Marginados: una red de pisos que acoge a presos cuando salen de permiso y les ayuda a integrarse en la sociedad. No sabe cuántos han pasado por sus pisos pero sí sabe que todos la consideran una segunda madre.

 

Lucía Martín.

Con toda la modestia del mundo, como si no hubiese hecho nada digno de mención en su vida, Ángeles Pérez Guerrero afirma que tiene 80 años, que es ama de casa y voluntaria. Como si en esta simple frase se pudiese resumir su vida de dedicación a los demás. Porque eso es lo que esta mujer, oriunda de un pueblo de Jaén, lleva haciendo a lo largo de su existencia: echar un cable a los otros, sacarlos del atolladero, darles no una sino múltiples oportunidades. 

 

Ángeles es el germen y el motor de Apromar, la Asociación Pro Recuperación de Marginados, que lleva funcionando desde hace 40 años y que ha ayudado a más de mil reclusos. Ella sigue visitando cárceles: Valdemoro, Navalcarnero, Ocaña II… yendo contenta cada vez que entra en una. Cuando se le pregunta sobre la jubilación dice que lo hará como las artistas, “en el escenario”.

Ángeles empezó acogiendo presos en un pequeño piso y ahora tienen seis casas y un almacén. Aún recuerda el primer preso que entró en aquel piso: “Era colombiano, tenía 18 años, ya con su permiso de segundo grado. El otro día hablé con él, está en Nueva York trabajando y me llama para mi cumpleaños. Y algunas veces para nada, para hablar conmigo”, explica con orgullo. Como si fuera una segunda madre y a veces, la única madre porque como ella mismo reconoce, cuando muchos salen de la cárcel ni los familiares les quieren.

 

Ángeles con dos de los reclusos en el piso de apoyo de Apromar. Pepo Jiménez.

 

Esta incombustible mujer, que tiene algo de la protagonista femenina de la película Pena de Muerte, empezó a hacer voluntariado con 18 años: “Empecé a quedarme con gente que venía de mi pueblo y les operaban y no había quien se quedara con ellos por las noches en el hospital, y me quedaba yo”. Se vino a Madrid con 16 años: “Mis hermanos estaban estudiando, entonces las mujeres no estudiábamos, teníamos que hacer otras cosas”, afirma.

"Ángeles nos trata como a alguien normal, como a personas, nos levanta la moral."

Wilfredo, (recluso), Asociación Pro Recuperación de Marginados (APROMAR).

Algunos datos

Ha acogido, preparado y enfocado para una inserción real a más de 1.000 presos.

La Asociación dispone de 6 pisos y 43 camas para la acogida.

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Ángeles, 80 años y una vida dedicada a la reinserción de presos.

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